Tres pasos para ofrecer ayuda psicologica

Tres pasos para ofrecer ayuda psicológica

Hoy más que nunca, tenemos que estar preparados para enfrentar las adversidades y ofrecer apoyo emocional a nuestros seres queridos. No es necesario que seas Psicólogo para hacerlo.

En primer lugar, debemos tener claro ¿cuándo ofrecer ayuda psicológica?

Generalmente cuando las personas manifiestan cambios significativos en su comportamiento, que te llaman la atención y te hacen sospechar de algún problema de salud mental, que supera cualquier transición cotidiana en su forma de vida. Entre ellos:

  • Comer o dormir mucho o muy poco.
  • Estar triste o decaido.
  • Mostrar desgano o cansancio.
  • Alejarse de las personas y las actividades habituales.
  • Quejarse de dolores y molestias inexplicables.
  • Fumar y beber o usar drogas.
  • Gritar o pelear con familiares y amigos.
  • Mostrar cambios de humor severos.
  • Ponerse en riesgo o exponer a otros.
  • Escuchar voces o tener visiones.

En segundo lugar, debemos saber ¿cómo ofrecer ayuda psicológica?

Al principio te podría parecer incómodo romper el hielo, por eso te sugerimos realizar preguntas abiertas para propiciar la conversación y emplear frases que permitan crear un clima de seguridad y confianza. A continuación te mostramos algunos ejemplos:

  • No se cómo tocar este tema, pero ¿Hay algo de lo que quieras hablar?
  • ¿Cómo te sientes hoy? He notado que estás distante.
  • ¿Estás preocupado por algo en particular?
  • Entiendo que no quieras hablar hoy sobre esto, pero quiero que sepas que estoy aquí para cuando quieras hacerlo.

Al dar este paso, es importante que puedas transmitirle a la persona, que estás allí para escucharla y que puede contarte lo que sea. Apóyate en las siguientes recomendaciones para abrirte en la conversación y brindarle confianza:

  • Mantén la calma: asume un rol de acompañante. Recuerda que estás allí para conversar y conectar con la otra persona.
  • Escucha activamente: haz silencio activo. Refleja con gestos, asienta y permite que la otra persona sea quien hable.
  • Brinda confianza: toma en serio lo que te dice la otra persona. Hazle saber que no la juzgarás y que esta circunstancia no cambiará lo que piensas ni lo que sientes por ella.
  • Demuestra apertura: mantén una actitud accesible y confiable, hazle saber que estás allí para escucharle.
  • Demuestra interés: expresa tu preocupación sobre los cambios que ha dado y las señales de alerta que has observado.
  • Realiza preguntas abiertas: explora los sentimientos o pensamientos actuales y ayúdale a elaborar su respuesta. Orienta el diálogo hacia los aspectos más específicos del problema, empleando preguntas cómo «qué», «cuándo», «cómo», «dónde».
  • Respeta su espacio: permite que la persona se abra a su propio ritmo y hable cuando se sienta cómoda.
  • Evita ejercer presión: aunque quieras ayudar, no intentes forzarla a revelar información o dar un paso para el que no esté lista.
  •  Indaga si ha buscado ayuda: pregúntale si lo ha hablado con alguien más o si ha visto a algun especialista de salud.
  • Ofrece orientación: sin imponérselo, recomiéndale contactar con un especialista y ayúdale a dar este paso de ser necesario.

En tercer lugar, enfócate en conectar con la persona.

Sé comprensivo y ten paciencia.  Entiende que la persona podría no abrirse contigo al primer intento y eso no quiere decir que lo estés haciendo mal; por el contrario, estás tomando la iniciativa de acercarte y construyendo la confianza para que puedan comunicarse. En este paso, continúa acompañándole y reitera el mensaje de que cuenta contigo y puede contarte lo que sea.

Procura hacerle seguimiento hasta lograr una solución al problema. Cuida de no resultar muy invasivo y apóyate en las siguientes recomendaciones:

  • No caigas en la frustración: no se trata de tí, sino de la disposición de la otra persona. Mantén el interés y la accesibilidad.
  • Sigue apoyando: aun sí la negación no le permite aceptar la ayuda que le ofreces, sigue expresando que estás allí para cuando lo necesite.
  • Se confiable: demuestrale que puede confiar en tí y asegúrale que lo que han hablado quedará entre ustedes.
  • Busca apoyo: si la situación te sobrepasa, acude a familiares, amigos cercanos o incluso al especialista para conversar sobre lo que estás enfrentando.