Capital Intelectual

Capital Intelectual

El Capital Intelectual.

El Capital Intelectual, un enfoque de la Teoría de los Recursos y Capacidades.

La importancia de cualquier activo en una empresa se mide en relación a su contribución futura a la creación de valor. De acuerdo con la teoría de los recursos y capacidades, los recursos internos de la organización, más que los anteriores recursos de la industria, constituyen el elemento clave para la obtención de ventajas competitivas sostenibles.

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Fuente: Pixabay

Hoy en día, se sabe que los activos que aportan mayor contribución al valor de la empresa y constituyen la fuente básica de sus ventajas competitivas, son los activos intangibles y en particular los recursos humanos, que conforman lo que se denomina el Capital Intelectual de la empresa (López y Nevado, 2002).

De acuerdo con López y Grandío (2005), la Junta de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB por sus siglas en inglés), define como activo intangible: “al activo identificable de carácter no monetario y sin apariencia física, que se tiene para ser utilizado en la producción o suministro de bienes y servicios, para ser arrendado a terceros, o para funciones relacionadas con la administración de la empresa”.

La definición de activos intangibles en su dimensión humana, puede especificarse como: “el conjunto de recursos y capacidades inmateriales, difíciles de intercambiar, imitar o sustituir; escasos, complementarios, duraderos y apropiables (…) que a medida que son tácitos y defendibles, pueden ser considerados como fuentes de ventajas competitivas al ser recursos valiosos, difíciles de imitar y sustituir” (López y Nevado, 2002; López y Grandío, 2005).

En última instancia, el capital intelectual puede entenderse como la transformación del conocimiento en un recurso valioso para la empresa; de donde, la clave para su gestión consistirá en guiar su transformación desde el conocimiento entendido como materia prima, a valor para la organización, de manera tal que sólo cuando el conocimiento (individual u organizacional), sea utilizado y compartido para crear valor organizacional, pueda llegar a formar parte del capital intelectual (López y Nevado, 2002; López y Grandío, 2005).

Elementos o dimensiones del capital intelectual.

Diversos autores señalan que el Capital Intelectual está compuesto de 3 elementos: Capital Humano, Capital Estructural y Capital Relacional (López y Nevado, 2002; López y Grandio, 2005).

Debido a la importancia de las competencias, los conocimientos, las habilidades y las aptitudes individuales en la determinación de la competitividad y la consolidación de la misión organizacional, para los efectos de esta primera entrega,

el análisis se centrará en la dimensión: Capital Humano.

El capital humano.

Dentro de los recursos intangibles de la empresa, el Capital Humano representa el recurso más estratégico y también el más complejo de gestionar.

En líneas generales, Suárez (1997) atribuye al capital humano, “el valor económico potencial de la mayor capacidad productiva de un individuo, o del conjunto de la sociedad activa de un país, que es fruto de unos mayores conocimientos adquiridos en la escuela, la universidad o por experiencia” (p.76 citado en López y Nevado, 2002).

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Por su parte, para Fernández et al., (1998) el capital humano está compuesto por el conocimiento que posee, desarrolla y acumula cada persona en su formación académica y a lo largo de su trayectoria laboral; así como, sus atributos particulares, que impactan sobre el valor de su contribución individual a la empresa (citado en Teijeiro, García y Mariz,2015)

El Capital Humano es -en la mayor parte de las organizaciones- el activo más importante, porque representa la fuente de la innovación y el desarrollo; además, debido a que conforma el Capital Estructural y Relacional de la compañía, cuya gestión efectiva es lo que se traduce en la generación de ventajas competitivas (Teijeiro, García y Mariz, 2015).

Desde esta perspectiva, denominada Gestión del Capital Humano, las personas son consideradas como un recurso tangible en la organización y su valor depende del conocimiento y las habilidades que poseen; siendo los mecanismos a través de los cuales se puede acumular dicho capital (educación formal, formación continua y ocupacional) los factores claves de la competitividad empresarial y la generación del conocimiento estructurado que sirve para un determinado fin (Teijeiro, García y Mariz,2015).

La relevancia del Capital Humano dentro de los activos intangibles es enorme y creciente, se refiere a la educación, formación, experiencia, conocimientos, habilidades, valores y actitudes; en definitiva al know how de las personas que trabajan en la empresa (Thomson y Rodríguez, 2000). Al respecto, diversos autores sostienen que: “la información es útil, cuando se transforma en conocimiento y sólo se puede hablar de creación del capital intelectual, cuando se selecciona e integra esa información, se procesa en la mente humana y se aplica en el proceso productivo”. Es así, como el capital intelectual se constituye por conocimientos que son utilizados para generar riqueza, cuya limitación es la voluntad del individuo y la aplicación adecuada de sus recursos en el momento preciso (Arteaga y Ramón, 2009).

El conocimiento, por el hecho de residir en la mente de las personas por sí solo no crea valor; sino, que son necesarias la motivación y el deseo de éstas para llevarlo a la práctica. En otras palabras y tal como lo manifiestan Thomson y Rodríguez (2000):

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“El capital intelectual es equivalente a una mente gigante que sólo puede desarrollar su trabajo si dispone de un motor adecuado, un corazón gigante, representado en el capital emocional”.

 

 

 

 

 

Referencias

  • Manucci, M. (2014). El capital emocional de las organizaciones: Cómo redefinir el presente para ampliar las posibilidades de desarrollo en el futuro. En Gestión emocional [Revista Electrónica], pp. 102-104. Disponible en: https://www.researchgate.net/
  • López, V. y Nevado, D. (2002). El Capital Intelectual: Valoración y Medición. Prentice-Hall: Madrid, España.
  • López, M.A., y Grandío, A. (2005). Capital Humano como fuentes de Ventajas Competitivas: Algunas reflexiones y experiencias. Editorial Netbiblo: España.
  • Teijeiro, M.; García, M. y Mariz, R. (2010). La gestión del capital humano en el marco de la teoría del capital intelectual: una guía de indicadores.  Disponible en: https://www.researchgate.net/
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